(DAME LA MANO Y VAMOS A DARLE LA VUELTA AL MUNDO)
junio 08, 2012
junio 07, 2012
junio 05, 2012
Soy
mi propia religión, mi soberano, yo me enseño.
Pretendo ser real y todavía soy un sueño.
Soy mi propio enemigo y me importa la derrota.
Tu mirada se me nota, es mi cáscara y mi ropa.
Yo soy aun no soy mío y aunque quiera ser mi dueño envejezco y me hago grande y todavía no me tengo.
Soy mi dolor, soy mi condena.
Soy el veneno de mis venas.
Soy mi remedio, soy mi cura, la enfermedad es mi cordura.
Tengo duras las pupilas, tengo corta la mirada y si en el fondo hay algo bueno, lo imagino, no lo veo.
Tengo celos, tengo envidia, tengo bronca y me lastimo; no piensen que soy humilde, yo solo me subestimo.
Y aunque me parezca a todos y me confunda con la gente, soy como nadie soy diferente, soy mi maestro, mi referente. Soy, lo que siento, lo que me pasa. Soy, como nadie, soy diferente. Yo soy mi dios, mi referente. Soy legal, clandestino, un cordero y un asesino. Munición sin escopeta, un caballo salvaje en una carreta. Soy leal, soy celoso, tengo códigos, como un mafioso.
Pretendo ser real y todavía soy un sueño.
Soy mi propio enemigo y me importa la derrota.
Tu mirada se me nota, es mi cáscara y mi ropa.
Yo soy aun no soy mío y aunque quiera ser mi dueño envejezco y me hago grande y todavía no me tengo.
Soy mi dolor, soy mi condena.
Soy el veneno de mis venas.
Soy mi remedio, soy mi cura, la enfermedad es mi cordura.
Tengo duras las pupilas, tengo corta la mirada y si en el fondo hay algo bueno, lo imagino, no lo veo.
Tengo celos, tengo envidia, tengo bronca y me lastimo; no piensen que soy humilde, yo solo me subestimo.
Y aunque me parezca a todos y me confunda con la gente, soy como nadie soy diferente, soy mi maestro, mi referente. Soy, lo que siento, lo que me pasa. Soy, como nadie, soy diferente. Yo soy mi dios, mi referente. Soy legal, clandestino, un cordero y un asesino. Munición sin escopeta, un caballo salvaje en una carreta. Soy leal, soy celoso, tengo códigos, como un mafioso.
Aunque tal vez haya suerte y pueda volver a verte, para poder
recorrer recuperando el placer; tal vez te abrace en la esquina y ya desde la
banquina, te despido sin pesar, sin dejar de recordar tu luz cuando haya
neblina.
No, olvidarse no es penar, no es arrastrar la cadena ni vivir como
condena. Por eso no hay que olvidarse y a veces hay que parar, que de tanto
galopar el polvo suele engañar y el caballo desbocarse. No te olvides del ayer.
junio 04, 2012
mayo 26, 2012
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